La Pulvimetalurgia consiste en compactar una mezcla de polvos metálicos en un utillaje con la forma del negativo de la pieza, y en sinterizar la preforma compactada en un horno a una temperatura inferior al punto de fusión del metal base.
La materia prima base de un componente estructural sinterizado es un polvo de hierro puro o de acero. El polvo base se mezcla frecuentemente con otros elementos aleantes o aditivos (como grafito, níquel, cobre, u otros), adecuadamente dosificados para conseguir la composición química del material final.
La mezcla de polvos resultante se compacta en el interior de un utillaje rígido, que tiene la forma del negativo de la pieza final, bajo una cierta presión que depende de la densidad final a conseguir.
Los compactos se sinterizan en un horno. Esta operación consiste en calentar la pieza compactada a una temperatura inferior al punto de fusión del metal base (entre 1.100ºC y 1.300ºC), en atmósfera y tiempo controlados. La elevada temperatura provoca la soldadura de las partículas de polvo entre sí, y la difusión de los elementos aleantes.
El resultado de este proceso es una pieza metálica estructuralmente funcional, de elevada precisión dimensional, y con una cierta microporosidad.